"El cronómetro es más importante que el discurso, y aunque se trataron dos o tres temas de actualidad, se afrontaron desde posiciones tan previsibles que realmente le sobraron cuatro minutos a cada invitado. Para informar de verdad se precisa búsqueda, medios y levantar el culo del plató. Los debates son ahorro de esfuerzo y de dinero. Si el invento es someter al opinador al cronómetro para fingir espectáculo, sólo alcanzamos angustia expresiva, no más profundidad."